Ciento veintitrés mujeres posmenopáusicas. Seis grupos de tratamiento. Veinticuatro semanas de seguimiento. Eso es lo que midió el ensayo sobre ashwagandha y shatavari en menopausia publicado en el Journal of Menopausal Medicine en 2025. Los investigadores evaluaron el efecto del ashwagandha (Withania somnifera) y el shatavari (Asparagus racemosus) sobre la densidad mineral ósea, la función vascular y los síntomas menopáusicos. Los resultados muestran mejoras dependientes de la dosis en los tres parámetros, con algunas diferencias importantes entre las dos plantas y sin efecto sinérgico en el grupo de combinación.
Diseño del ensayo
El estudio es un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo. Lo publicaron Pingali, Nutalapati y Wang en el Journal of Menopausal Medicine. Las participantes eran mujeres de entre 40 y 55 años con menopausia confirmada, reclutadas en India. Los seis brazos del estudio fueron placebo, shatavari a 250 mg, shatavari a 500 mg, ashwagandha a 250 mg, ashwagandha a 500 mg y una combinación de 250 mg de cada planta.
Los extractos eran acuosos estandarizados. El ashwagandha correspondía a la marca Sensoril, comercializada por Kerry Group. El shatavari lo suministró Natreon Inc. Ambas empresas financiaron el estudio, lo que conviene tener en cuenta al interpretar los resultados. Los resultados primarios fueron tres: densidad mineral ósea con marcadores de recambio óseo, función vascular medida con el Índice de Reflexión, y puntuación de síntomas menopáusicos mediante el cuestionario MENQOL.
Densidad ósea y marcadores de recambio
Todos los grupos activos mostraron aumento de la densidad mineral ósea al finalizar las 24 semanas. El T-score en columna lumbar mejoró de forma dosis-dependiente: a mayor dosis, mayor beneficio. El grupo con 500 mg de ashwagandha obtuvo el T-score lumbar más alto al final del estudio, seguido del grupo de 500 mg de shatavari. Los marcadores de resorción ósea, que indican la velocidad a la que se degrada el tejido óseo, se redujeron en todos los grupos activos.
La pérdida acelerada de densidad ósea tras la menopausia está relacionada con la caída de estrógenos y con el aumento de la actividad osteoclástica. Que dos plantas con propiedades adaptogénicas produzcan cambios medibles en este parámetro en 24 semanas es un resultado que merece seguimiento en ensayos con muestras más grandes y poblaciones más diversas.
Función vascular
La función vascular se evaluó con el Índice de Reflexión, un marcador de rigidez arterial que aumenta con la menopausia y con el envejecimiento. Valores más altos indican mayor resistencia en la circulación periférica. Todos los grupos activos mostraron reducciones al final del seguimiento. El ashwagandha produjo descensos más consistentes que el shatavari a dosis equivalentes, especialmente en el grupo de 500 mg. El mecanismo probable es la modulación del sistema nervioso autónomo y la reducción del estrés oxidativo endotelial, dos efectos documentados previamente con extractos de Withania somnifera.
Ashwagandha y shatavari en menopausia: qué muestran los síntomas
El cuestionario MENQOL mide el impacto de los síntomas menopáusicos en cuatro dominios: vasomotor (sofocos, sudores nocturnos), psicosocial (estado de ánimo, memoria), físico (dolor articular, cansancio) y sexual. Todos los grupos activos mostraron reducciones en la puntuación total. El ashwagandha a 500 mg produjo las mejoras más amplias, con diferencia estadísticamente significativa frente al placebo en los cuatro dominios. El shatavari a 500 mg también mostró mejoras relevantes, aunque de menor magnitud que el ashwagandha a la misma dosis.
Los efectos fueron dosis-dependientes en todos los grupos activos. La magnitud del beneficio aumentó de forma consistente al pasar de 250 mg a 500 mg, tanto con ashwagandha como con shatavari.
A dosis equivalentes, el ashwagandha superó al shatavari en los tres parámetros medidos, y la diferencia fue consistente en los grupos de 250 mg y de 500 mg. Esto no significa que el shatavari sea ineficaz: sus resultados también superaron al placebo. El grupo de combinación recibió 250 mg de cada planta y sus resultados fueron comparables a los del grupo de ashwagandha solo a 250 mg. La combinación no produjo efecto sinérgico ni sumó los beneficios de las dosis individuales.
Inflamación y estrés oxidativo
Al margen de los resultados primarios, el ensayo midió tres biomarcadores secundarios: proteína C reactiva de alta sensibilidad (hs-CRP), malondialdehído (MDA) e índice de óxido nítrico. La hs-CRP es el marcador de inflamación sistémica más usado en clínica. El MDA refleja el estrés oxidativo lipídico, un proceso que se acelera en la posmenopausia. Todos los grupos activos mostraron reducciones en los tres marcadores al final de las 24 semanas.
Esto es coherente con los mecanismos adaptogénicos descritos para ambas plantas, y puede explicar parte de los efectos observados en hueso y vasculatura, ya que la inflamación crónica de bajo grado acelera tanto la resorción ósea como la rigidez arterial en la posmenopausia. Es el mismo terreno que trabajo al abordar la salud hormonal desde el Ayurveda.
Límites del estudio
La muestra es pequeña. Con 123 participantes divididas en seis grupos, cada brazo tenía entre 20 y 21 personas, lo que limita la capacidad del estudio para detectar diferencias sutiles. La muestra es también homogénea: todas las participantes provenían de una región de India, así que los resultados pueden no ser representativos de mujeres de otras etnias, con distintos perfiles genéticos, dietas de base o niveles de vitamina D.
El financiamiento corrió a cargo de Natreon Inc. y Kerry Group, los proveedores de los extractos empleados. Esto no invalida los resultados, pero es un sesgo potencial que debe considerarse, especialmente en lo relativo a las marcas comerciales concretas. Y la duración de 24 semanas basta para observar cambios en marcadores de recambio óseo y síntomas, pero no para evaluar el impacto a largo plazo sobre riesgo de fracturas o enfermedad cardiovascular.
Lo que aporta este ensayo a la práctica
Este es uno de los pocos ensayos doble ciego que evalúa a la vez el impacto óseo, vascular y sintomático de estas dos plantas en mujeres posmenopáusicas. Hasta ahora, la mayoría de los datos provenían de estudios observacionales o de ensayos con diseños menos rigurosos. Los resultados sostienen el uso de ambas plantas dentro de un protocolo estructurado para la perimenopausia, con la evidencia más sólida sobre el ashwagandha a 500 mg diarios.
La ausencia de sinergia en el grupo de combinación es un dato relevante para el diseño de protocolos: las combinaciones fijas de adaptógenos a dosis bajas no siempre producen efectos aditivos. En la práctica ayurvédica, el ashwagandha y el shatavari tienen indicaciones distintas y complementarias. El ashwagandha tiene una afinidad más marcada con el sistema nervioso y el tejido muscular; el shatavari se asocia con los tejidos reproductivos y la mucosa. Que en 24 semanas el ashwagandha muestre un efecto más amplio sobre marcadores sistémicos es coherente con esa diferenciación clásica, y encaja con el mapa por etapas que describo en menopausia y Ayurveda. Estos resultados deben replicarse en poblaciones más diversas y con seguimientos más largos antes de trasladarlos a recomendaciones generales.
Si estás en perimenopausia y quieres saber cómo integrar los adaptógenos ayurvédicos en un protocolo adaptado a tu constitución, reserva una consulta ayurveda online conmigo. Y si aún no sabes cuál es tu dosha, empieza por mi test gratuito de dosha.
Fuente primaria: Pingali U, Nutalapati C, Wang Y. «Ashwagandha and Shatavari Extracts Dose-Dependently Reduce Menopause Symptoms, Vascular Dysfunction, and Bone Resorption in Postmenopausal Women: A Randomized, Double-Blind, Placebo-Controlled Study», Journal of Menopausal Medicine, 2025. DOI: 10.6118/jmm.24025 · PMC: PMC12070120 · PMID: 40347163. Este artículo es informativo y no sustituye la consulta con un profesional de salud.
