Es difícil escuchar hoy en día la palabra menopausia y no empezar a pensar en osteoporosis, infartos y cáncer.

La menopausia se ha convertido en una etiqueta extremadamente rentable para la industria de sustitución hormonal, pero además de rentables, las etiquetas también son limitantes y nosotras nos quedamos con su carga de por vida, y en la mayoría de casos con los desarreglos hormonales sin resolver.

Es innegable que el cuerpo de la mujer a partir de los 40 empieza a sufrir cambios biológicos en la fase previa a lo que en las tradiciones antiguas se llamaba «el tercer renacer de la mujer, pero también es cierto que estamos cayendo en la generalización de meter en la bolsa de la menopausia todo aquello que ya no cabe en ningún otro sitio.

La realidad que veo cada día es que bastante antes de que llegue la menopausia ya llevamos años arrastrando las consecuencias de estilos de vida muy alejados de lo que nuestra naturaleza requiere (años de anticonceptivos, antidepresivos, estreñimiento, desarreglos hormonales que no se diagnostican o tratan a tiempo…etc).

Aunque la menopausia se asocia al tiempo de los sofocos y la desaparición de la menstruación, pasamos aproximadamente un tercio de nuestra vida como mujeres en este estado, y la etapa de los 40-55 y cómo nos tratemos van a determinar nuestra calidad de vida que disfrutamos en esta etapa, es por tanto un momento clave para mirarnos al espejo y ver donde estamos y a donde queremos ir.

Hubo un tiempo en el que el paso de la menopausia se veía de una forma diferente a como lo vemos ahora, sin el conocimiento de estrógenos y progesterona que nos dio la ciencia, la menopausia se entendía como un momento en la que la mujer guardaba la sangre de la vida para ella misma…lo que la hacía a los ojos de los demás como un ser sabio y poderoso y a ser respetado por todos.

Desde el ayurveda, entendemos que las energías que hasta hace poco hacían fluir la sangre al exterior o ayudaban a parir, ahora inician un camino ascendente de una manera muy similar a como lo hace la energía kundalini, y por ello es el tiempo idóneo para desarrollar nuestro trabajo espiritual y de la energía Shakti que iniciará un distinto camino creador y evitar que se atasquen o creen bloqueos.

Personalmente creo que las etiquetas nos limitan y que esta vida merece ser vivida con ciertas dosis de magia y divinidad, por ello hoy según siembro la semilla de la mujer que quiero ser dentro de 50 años, os invito a acompañarme en este programa que he creado con mucho cariño, con el objetivo de ofreceros herramientas a nivel físico, mental y espiritual que os ayuden en esta nueva etapa de nuestra vida.

-Entenderás los distintos tipos de desarreglos hormonales

-Los tejidos y como se desarrollan las enfermedades (y remedios)

-Herbología tradicional para principales síntomas de esta etapa

-Herramientas para la mente y programación del subconsciente

-Reconexión con el sagrado femenino

-Cerraremos con un ritual de sanación de matriz y linaje.

 

 

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